Bailaremos como si fuéramos agua junta. Tu ola aún sin tocar la mía. Avanzando, como la noche el misterio de alta mar, nuestros pasos. Y a lo lejos, llamas individuales encendidas como luces de puerto. Admiraremos, el oscuro horizonte donde no se sabe lo que hay, sólo brillo verde aguas profundas con la Luna.

Pasarán unas horas, un cerca madrugar de gaviotas, una transparencia del cielo contra el mar vendrá con ellas, justo cuando podamos habernos encontrado. Hayamos podido agrandar tu ola con la mía para juntarla en nosotros. Y así aún la orilla lejos, sin lograrla describir cómo es. Mientras tanto, chocaremos nuestra cada vez mayor cercanía en nuestras palmas de las manos. Y ya estamos bailando con los pies de las olas y rozando las ropas en piel de caricias.

He dejado el sexo donde empecé a buscarte al comienzo del mar. Allí quedó en el precipicio de las nubes. Solo. Suspendido de tan fuerte que fue lanzado.

Ahora soy sólo yo contigo. Cerramos los ojos en continuo vaivén. Somos continuas olas sin hueso y labios sin barcos y mejillas sin mirilla, y únicos.

No dejamos huella, no pesamos.

Somos ya la brisa de cuando nos dijimos buenas noches, buenos días, hasta mañana.

La que empujamos que nos da besos… Estoy en ti… estás en mí, conmoviéndonos.