No hay nada mejor que su cara. Cuántos instantes juntos en un momento de su cara. Cuántas sonrisas detrás de su sonrisa. Las caricias invisibles que caen de su cara con una sola mirada, un rato o más rato. Una pequeña realidad en la gran ficción de la vida.

Sólo me basta un beso aunque éste no me dejaría verle una vez junto los labios. Tengo para elegir. He pestañeado un momento, lo justo para que desapareciera y volviera. Viéndole, de nuevo, nueva.

Cualquier pareja entre luz y oscuridad, procrea. Ella procrea el amor, el que te mira. Está procreando con su propia cara. Está sonriendo un solo momento su cara. Un momento largo. En fotografías parece una esfinge egipcia que no es de piedra aunque parezca repetible o parecida. Eres la mujer maravillosa de maravillosas maravillas.

Eres un Planeta andante. Nubes con pie debajo. Un sol en alguna parte de ti. Dejaré a un lado, tus cabellos y el bote de aquel mismo color, tu joya por el cuello y por fuera de tus oídos. Y brillan tus labios con tus ojos. Coinciden. Noto que pesa tu belleza en cualquier balanza. Otra vez, te veré, con la cara sin frescos o matices cosméticos, sin prepararla más que con agua previa, corriente, de grifo. Como cuando se lava una pieza de fruta antes de morder.

Dirá que está llena de mis mordiscos o miradas. Mis miradas sólo fueron para recordarle aunque me produce bocados permanentes no pensarle. Cierto que alguna vez vi lo que no era su cara y habrá sumado puntos en mi inconsciente.

Tu belleza es la que produce amor. Puede que te vea bella por amor, no porque mis ojos sepan leer lo que es o no amor. Ese amor o última puerta que posees escondidos. Que sólo, con rayos risueños la piel de tu cara, ponen moreno o enamoran donde apuntan. Estás hecha para algo o alguien ¿Dime tú quién es o si soy yo? Si encuentras otra pequeña realidad sepas que yo también la estoy encontrando. No es importante lo inteligente que seas o lo que puedas ser o quién eres.

Sí lo que mirándome fue para mí. Sólo el tiempo de su cara, en su cara, el mismo tiempo nuestro a la vez. Que se mantenga, vivan juntos, sientan, compartan faz a faz el tiempo. Sin que quepa otro tiempo porque no existe. Porque no puede. Enamorarse de su cara… Ella, suya. Luego ya sé que eres tú.