La vida es demasiado bonita para que le pase tiempo.
Todos aquellos presentes con sus amaneceres y anocheceres.
Sin calendarios que importaran porque no trascendían.
Era imperecedero. Las oportunidades eran circulares, volvían.

Los días eran aliados las veinticuatro horas cada vez.
El presente ocurría con un ligero ayer que el presente lo cubría.
Parece nunca terminar sentimental presente de ayer […]