Amar es un poquito diferente a querer. No es cuestión de cantidad ni de calidad. En el libro os daréis cuenta.

Por eso, no es cómodo diferenciarlo. Amar, es un infinitivo, como otro verbo cualquiera pero suena a futuro ese propio infinitivo, “a…m…a…r”. Y si además, se refuerza con la conjugación “amaré” o “te amaré” parece más futuro aún.

¡Parece ilógico usar un futuro “sobre algo que está presente frente a la otra persona”! Lo lógico sería usar el presente “amo” o “te amo”. El inconveniente es que, si usamos el presente, en cuanto se escucha “te amo”… se convierte en pasado. Casi como si no se hubiera dicho nada. Sobre todo en quien lo pronuncia.

Entonces, tendría que estar diciendo todo el rato “te amo… te amo… te amo…” para que, aunque pase… o sea pasado; vuelva y sea presente.

Por ello, “te amaré”, aunque es futuro, es un futuro que no termina. Y sin terminar, ni empezar, se escucha y llega…