Me ofreces tu cuerpo como si fuera una cosa. Pero me lo entregas con bondad, dulzura, suave ofrecimiento. Es extraño, veas tu propia belleza si la tuviste de primera mano. Tú sabes de tu belleza antes que yo. Tienes para mirarte muchas veces. Eres tú además. Cualquier cosa tuya vale mucho. Ninguna más que otra. Todas igual. Qué importante es cualquier cosa que tengas puesta. No tanto tu estilo de pelo, que lo puedes cambiar y se hace impredecible de observación. Sin embargo tus cosas, están tocadas; de ti.

Y tus labios, no tu pintalabios. Aquí la pequeña cantidad y configuración de tus labios. Tu boca entornada besa y tus ojos por encima. No sé si solicita tu boca o tus ojos, o estos con ella, o ella con ellos, o me solicitas tú. Es junto tu cara tus ojos.

Es tu no vacilación mirando. Es tu verdad que mira fija. Estás pudiendo pensar lo que aún no ocurrió decirte pero sabes que miro, más allá de tu belleza, tras ella. Tras ella, puede estés tú. En algún momento, sin abrir palabra, he quedado boquiabierto mentalmente, adivinando tu mirada. Eres la más bella del Planeta, la más de los Planetas. No hay colección sin ti. La primera alusión de mujer y la última que da sentido a las demás. Amo todos los colores que llevas; cuando antes los vi fuera de ti y, eran como fueron, hasta que te los pusiste. Su constituyente es ya parte de ti, presiento su tacto pero no entre tu piel y ellos.

Tus realidades físicas bienllegadas, que tu ropa cede y asiente. Es muy bonita tu ropa o el color. Trato de reproducirte en sueños al natural. Quiero asegurarme si eres verdad. Si estás hecha de episodios. Si puedo tocar lo que no sea ropa ni color. Si puedo no alucinar al palpar tu piel. La solidez, el calor, la parte de ti. Tú. Acariciar por tu cuello tus facciones. Soplar tu cara en diagonal y hacia arriba, ver si se mueve algo; aunque sea tus cabellos.

Congelas indicios de tu sonrisa. Sé, eres más natural, de lo que aparentas. Sabes ser lo mejor como mujer. Sabes, rayar, repasar y legrar mi encantamiento; vestida. Y esta vez con otro color, el violado. Crujes las caricias sin tocarte. Deseo rozar el encerado de la piel de tus brazos y ceñir mis yemas sobre el fino tapiz de tus costados.

Sentada reservas posturas cerrando satisfecha los ojos. Sin sorpresa. Plácidamente. Al son de tu pulcra higiene. Eres un tesoro sin destellos sólo ropa blanca, nítida esta vez. Y, esta vez, me tienta, besar ya, tus labios ¡No asustes tus ojos! Que no te avisaré para besar.

Ingenua. Soportas belleza. Fina belleza. Proporcionada. Llamativa o llamas al amor muy callando. Eres una auténtica belleza. Suerte la ropa que te viste. Suerte la sonrisa de tu cara o tu cara ¡Los ojos mucha culpa!

Sé que eres para amarte. Para olvidarse de uno mismo. Para ser uno. Para abrazarte. Para no decirte nada amándote. Nada te suple. Contigo cada existencia tiene razón de ser. Todos los colores son bellos. Tus medidas. Me encantas igual o más, tan rasa sin maquillar; con tu pantalón frecuente mas mono, tus joyas en cueros, tu desnudez desembalada.

Me sigues sin parecer real. Finalmente, te tendré que abrazar y besar. Quiero que seas verdad. No soñar que te encontré, por mucha felicidad que sea frente a lo verídico. Teniéndote conmigo, ni el mejor de los sueños gana. Me gustas desacertada. Sé de la universalidad de la ropa y los colores pero llego a verte sólo a ti con ellos. No sé hasta cuándo. Tal vez juntos, lo olvide ¡Prepárate! Mañana te levanto en brazos, a mi cara te llevaré y, tus labios, besar…