Casi nunca supe de ti ¿Sigues tan bella como siempre? Tus cabellos… y ojazos… Eras muy bella. Siempre admiré tu cara. A pesar del estilo y curvaturas, siempre tu cara ¿Qué tal el día? Sabes que te miro con buenos ojos y son buenas vibraciones, conmigo las tienes si las das tú igual, seguro, seguro… Aunque a ojazos me ganas. Eres una mujer bella. Tu cara siempre.

Pienso que seré el penúltimo de la cola en expresarme bonito hacia ti, es un seto que se me pone delante y, a la vez, desaparece o no existe, porque justo la belleza que yo veo en ti, la veo sólo yo y nadie igual, ahí tengo el orgullo muy alto y me resulta obvio definirte bella.

Prefiero que calles y besarte, así los besos serán más chocándose en amor. Sé que, cierro los ojos y beso tu belleza, su administradora eres tú. Me conformo constantemente con verte vestida, no me urge tu desnudez para amarte.

Tu cara es universo y tu cuerpo mundo, bien que sea más pequeña tu cara que tu mundo.

Iguales palabras hoy que ayer. Desde mi mismo sentir. Pensar en tus cabellos me hace saber tu cara. Del mismo modo siento a ellos que a ti. Un beso tuyo hacer volver nacer y perder toda creencia invisible. Te observo como un planeta más, cuando antes los demás era iguales. Tengo que mirar alto para ser feliz, igual que para llegar a besarte al mirarme misma altura tus labios. Y transformas, belleza fría escultura, en cálida y viva cintura y más procederes.

Reina de las mujeres. Quisiera ver a las demás igual de bellas que tú. No quisiera que fueras única. Porque podría palidecer para siempre si sola eres tú. Aunque si gano; te gano. Batalla con batalla. Mi paz contigo. Tu paz tú. Tu paz, para mí. Y yo tuyo.

Engendras amor como si parieras en mi compañía. Pares circunferencias de amor. Ondas de besos. Agua en labios. Cabellos arribados por tu cuello frotando roces contra mi pecho, al dejarse caer, cierro los ojos; y siento suicidar tu cutis de jugo vudú… caribe, hechizo, aroma de mujer libre, amarre de amor… Y sin entreabrirlos me haces… gurú poderoso y efectivo, el amor, a pelo, entre tus hiedras y rastas.