Puede pasar y pasa, que ves una persona cómo sonríe, ríe, y sólo se parece un poco, pero te recuerda perfectamente a tu amigo/a. Y esa persona o amigo/a, entre sí, ni se conocen, y viven muy lejos, ni saben que existen el uno y otro. Son personas como muchas veces te cruzas por la calle. Somos tantos millones de personas en el mundo, que puede pasar y pasa, en cómo sonríe o ríe esa persona que te parece, y se refleja en tu amigo/a.

No deja de ser una ilusión, que pudieran encontrarse, darse cuenta entre ellos, que su sonrisa y risa es muy parecida con sus caras ¡Una transparencia congénere! O decírselo, incluso si una vez se encontrasen. Ser un archivo de felicidad de abrirse saber que existe. Y se te convierte en un secreto que nunca dirás. Ni tan siquiera a cual de ellas dos personas conozcas. (Algo más, de me recuerdas o te pareces). Una coincidencia, una observación, una consciencia de relacionarlos, una amistad segura que se hiciese sólo por ese semejante u homogéneo.

¿Y pensar, que hay mujeres y hombres, muy iguales entre sí, sólo por la sonrisa y la risa? Que les falta el encuentro. El saberse que existen. Que el amor es igual de invisible o inoportuno. Que el amor existe incluso en parejas tan distintas, que sólo en eso son iguales. En lo distintas que son.

Como amor, hilos de humo, que por muchas piruetas… hacia arriba… que dé… en alguna son iguales, como la risa o sonrisa. Ese amigo, esa amiga, esa persona.